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2. Consejos Útiles

Primeros pasos en la facu, cursada, examenes, tips, faltas y mas.

Primeros pasos

Primeros pasos

¿Ingresante? ¿Primer año en la Facultad?

Entre los consejos más esenciales que te podemos dar, tenés que saber que vas a vivir un cambio de perspectiva TOTAL. Te vas a encontrar con un mundo nuevo de realidades y percepciones, tanto a nivel cotidiano como académico. Por eso, te recomendamos mantener una mente abierta a todas estas particularidades, incluyendo a las personas que te rodean.

¿Y si mejor no voy a clase…?

Quizás por la carga horaria, el cansancio o las ganas de hacer otra actividad que armaste con tu grupo de la facu, suele pasar que decidimos saltearnos una clase, faltar o prometer que vamos a estudiar en casa los temas dados. Pero es acá donde entra nuestra recomendación: no lo hagas. ¿Por qué?

Si bien el estudio individual es necesario, estar presente en clase es un ejercicio de concentración que luego, por el propio ritmo de la cursada, será indispensable incorporar. Además, suele ocurrir que en casa, por el agotamiento del día o por otras ocupaciones, terminamos no repasando y atrasando contenidos. Luego, al momento de enfrentarnos a un trabajo práctico o a un parcial, esa acumulación de material nos generará ansiedad e inseguridad sobre nuestros propios conocimientos, siendo estos los peores enemigos en cualquier instancia evaluativa; Por ende cuando la salida o plan del dia suene tentador, es mejor pensarlo dos veces.

Estudio

Estudio

Al momento de estudiar, generalmente recomendamos asistir a las clases dentro de lo posible, entendiendo que la cotidianidad y los problemas que surgen no siempre lo permiten. Sin embargo, realizar una lectura previa del material que se dictará en clase mejora muchísimo la comprensión. De esta forma, en caso de tener dudas, sabremos qué preguntar o a qué prestarle especial atención.

Además de aportar al estudio previo del examen, llevar los temas al día fomenta habilidades necesarias para la vida académica: la organización, la preparación y la responsabilidad. También es fundamental entender que, en esta etapa universitaria, los docentes explican los nudos centrales o temas más importantes de los textos, y no avanzan específicamente página por página como quizás sucedía en el secundario.

Entender cómo nos resulta mejor estudiar es primordial: qué forma o mecanismo nos funciona más, ya sea por períodos de tiempo, de manera oral, escribiendo a mano o en formato digital. Por esto, te dejamos algunos métodos de estudio que, en base a nuestra experiencia, podrían servirte:

  • Asignar colores: Seleccioná un color en específico para subrayar o identificar cada materia.

  • Método Pomodoro: Seleccioná una tarea o texto a trabajar y establecé un cronómetro (se recomiendan 30 minutos) para lograr una concentración exclusiva. Una vez pasado ese tiempo, descansá de 5 a 10 minutos y reiniciá el proceso.

  • Flashcards (Tarjetas de estudio): En una tarjeta o papel rectangular del tamaño de una mano, anotá una pregunta en la parte frontal y la respuesta en la parte trasera. Son ideales para conceptos principales que requieren memorización.

  • Método Zettelkasten (Caja de ideas): Mientras realizás la lectura del texto, anotá en un cuaderno aparte cada palabra compleja, concepto clave, idea importante o término no comprendido. Así vas generando una red de conocimientos o, en su defecto, un registro claro de tus dudas.

  • Mapa Conceptual: Identificando el tema central o título del texto, colocá los conceptos o categorías clave de forma jerárquica, conectándolos entre sí mediante líneas o palabras de enlace.

  • Matriz de autores: Cuando en una materia muchos autores aportan al mismo tema o generan confusión entre sí, armá un cuadro de doble entrada. Allí colocá los autores o teorías, ubicando para cada uno: el concepto principal, la solución que propone, la crítica que realiza y otros aspectos que otorguen claridad y caractericen al autor.

Otro punto importantísimo es que nuestra carrera tiene un fuerte carácter práctico. Por ende, un ejercicio constante que nos va a guiar hacia un pensamiento crítico y a una mejor comprensión de la teoría (la cual está muy presente y puede resultar pesada) es asociar cada tema o concepto con nuestro entorno y con las realidades que nos interpelan. Y en caso de que desconozcamos ciertas problemáticas sociales o temas (¡lo cual es súper común!), estar al tanto de las noticias, leyes y decretos nos ayudará a estar mucho mejor informados.

Parciales

Parciales

Entendemos que la temporada de evaluaciones puede convertirse en uno de los momentos más difíciles del cuatrimestre o del año. La cantidad de lecturas, la ansiedad y la impresión de que no hay tiempo suficiente son sensaciones bastante comunes. No obstante, con una buena planificación, podés afrontar esta fase con mayor calma y confianza.

A continuación, compartimos nuestros principales consejos para abordar las fechas de parciales y finales:

  • Creá un calendario mensual: Tan pronto como los profesores confirmen las fechas de los parciales, las entregas de trabajos o los exámenes finales, anotalas en un calendario que puedas ver fácilmente (puede ser en la pared de tu habitación, en una agenda o en el celular). Tener una visión clara del mes te permite entender el tiempo real que tenés entre cada evaluación, lo que ayuda a evitar sorpresas de última hora.
  • Enfocate en las materias principales: Seamos sinceros: en ocasiones no podemos llegar a todo al 100%. Por ello, es fundamental identificar cuáles son las materias clave de tu año (normalmente son las que te traban las correlativas del año siguiente). Si los plazos son ajustados, concentrá tu mayor esfuerzo y tiempo de estudio de forma estratégica en estas materias.
  • Planificá hacia atrás: Una vez que tengas la fecha del examen, contá los días hacia atrás y distribuí los temas, autores o unidades para cada día. Intentá dejar siempre los últimos dos días antes del examen sin lecturas nuevas; usalos únicamente para repasar, releer tus apuntes o practicar en voz alta.
  • Prepará posibles preguntas: Intentá anticipar qué es lo que pueden evaluarte. Como indicamos en la sección de estudio, nuestra formación requiere conectar la teoría con la práctica. Hacete preguntas que relacionen los conceptos con situaciones actuales. Explicar el tema a un compañero en voz alta es la mejor forma de verificar si realmente lo entendiste.
  • El descanso también cuenta como estudio: Pasarte la noche anterior estudiando suele ser nuestra mayor traba. El cerebro necesita descansar para poder procesar y retener toda la información que incorporaste. Respetá tus horas de sueño, alimentate adecuadamente y no te exijas al punto de llegar sin energía al examen.

Y finalmente, un recordatorio importante: una nota no te define. Un aplazo o tener que ir a un recuperatorio no determina tu valor como estudiante ni tu futuro profesional. Simplemente es una etapa más en un largo camino de aprendizaje.